Cómo hacer una brújula casera

La brújula es un instrumento que nos sirve para orientarnos en la tierra. Indica donde está el norte. Es perfecta para cuando haces excursiones. Por si no lo sabes la Tierra es un inmenso imán. Por eso la aguja de una brújula siempre señala el Polo Norte. Haz tu propia brújula y señalará hacia el Norte.

Una aguja imantada y un corcho o cualquier cosa ligera y que flote permite orientarse. Con un pelo se puede hacer un detector de campos magnéticos

Cómo hacer una brújula

¿Qué vamos a necesitar? Pocas cosas:
¿Qué vamos a necesitar? Un imán en forma de herradura.
– Tres agujas.
– Una tira de papel.
– Plastilina o masa moldeable.
– Cinta adhesiva.
– Tijeras.

 

Primero de todo sujeta una aguja por el ojo y frótala suavemente unas 6 veces con un imán. Mueve siempre el imán en la misma dirección.

A continuación frota una segunda aguja de la misma forma. Dobla la tira de papel en dos mitades y sujeta las agujas a ella con cinta, como se ve en el dibujo. Ambas agujas deben apuntar en la misma dirección.

Después empuja una tercera aguja dentro de un pequeño montón de plastilina. Equilibra el papel encima de la aguja para que pueda girar. Marca un extremo del papel con una S y el otro extremo con una N.

Si quieres sacar la brújula fuera de casa, cuelga el papel con un hilo y ata el hilo a un lápiz y deja que el papel cuelgue dentro de un recipiente de cristal como en el dibujo.

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Si nos perdemos en medio de la jungla quizás no tengamos un pedazo de magnetita a mano. Pero tener una brújula para orientarse es tan sencillo como imantar un pequeño alfiler frotándolo con un trozo de este mineral, o con cualquier otro imán, pegarlo a un corcho, a un tapón o a una hoja de árbol y dejarlo flotar en un cuenco lleno de agua. Y gentilmente, la brújula señalará el norte.

Otra forma de construir una brújula con un imán más grande es acoplarla a una bandeja de plástico de las que se usan para empaquetar la carne o el embutido, por ejemplo. Basta con pegar el imán al envase y dejarlo flotar en el agua. El conjunto girará para alinearse con la línea norte-sur. Para obtener mejores resultados, una buena idea es «calibrar» la brújula valiéndose de la posición del sol y la hora, para así estimar qué zona de la bandeja señala al norte.

También se puede construir una brújula que funcione como detector de campos magnéticos. Basta con colgar un pequeño imán de un pelo o un cable muy fino y dejarlo colgando. El pequeño sensor será atraido por los campos magnéticos que estén cerca.

¿Por qué los imanes atraen al hierro pero no al plomo, por ejemplo? ¿Hasta dónde llega su fuerza de atracción? ¿Se gasta con el tiempo?

Una forma de responder a estas preguntas es probarlo en casa. Con un par de cosas se puede ver las líneas de los campos magnéticos que normalmente atraviesan nuestro cuerpo pero que son invisibles. (Aquí hay otro experimento para construir una brújula casera).

El primer paso es conseguir un imán. Se puede encontrar en pequeños motores eléctricos, altavoces, discos duros antiguos, juguetes o en las pegatinas magnéticas de la nevera. Lo siguiente que se necesita es una cartulina o una tabla de color claro. Lo último, es el metal que queremos atraer con el imán. Una buena forma es usar polvo o virutas de hierro, que se pueden comprar o conseguir triturando lana de acero gruesa (o incluso se pueden aprovechar las pizarras magnéticas de los niños).

Si encima de esta superficie vertemos polvo de metal (que tenga hierro, cobalto o níquel), podremos ver gracias a las virutas las formas del campo magnético. Las distintas intensidades de las fuerzas en el espacio colocarán las virutas de una forma u otra. También se deberían ver las líneas del campo magnético terrestres pero resultan ser muy débiles y por eso apenas arrastran las virutas. Por eso las agujas de las brújulas son ligeras y están colocadas sobre líquido a veces.